Las alas sin memoria.

Había una vez una pequeña hada que vivía en un bosque lleno de flores y arboles grandes y frondosos.Un día nuestra pequeña hada se sentó en una flor , y mirando al cielo empezó a pensar lo feliz que era. Nunca la había faltado de nada. Desde pequeña, sus padres la enseñaron a volar entre la espesura del bosque, sus amigos la enseñaron a jugar y divertirse en el lago, huyendo de todos los peligros y burlarse del sapo de la charca. Sonreía al cielo por su suerte, nada la faltaba, pero sin saber como algo dentro de ella le decía que no era lo suficientemente feliz.

Extendió sus pequeñas alitas y se lanzó a volar, pero cual sería su sorpresa! No podía! Y se precipitó estrepitosamente contra el suelo. El golpe fue duro..pero ella era un hada, y estas tienen una resistencia mágica  Se puso de pié e intentó adivinar porqué sus pequeñas alitas no funcionaban ya que ella era una excelente voladora.

¿Que me pasa? Pensó en voz alta..jamás me había sentido así. Empezó a recordar lo que estaba pensando antes de lanzarse al vacío. Pensaba que era feliz..si..pero algo hizo que sus alas no aletearan como de costumbre. Como no hallaba ninguna respuesta, decidió caminar y buscar una respuesta. Al poco se encontró con un pequeño Elfo. Ya lo había visto alguna vez, pero aunque le resultaba gracioso, pocas veces se había parado a pensar en el. El elfo la sonrió con picardía. Pero ella no tenía ganas de sonreír ..¡¡Ahora no podía volar!!

Hola! Dijo el pícaro elfo..te veo preocupada, quizás yo te pueda ayudar,decia mientras acariciaba su vara mágica . Pero ella lo miró de reojo..hummm..que podía hacer un pequeño elfo para ayudar a un hada? Ella empezó a caminar mas y mas deprisa..pero los elfos pueden moverse aun mas rápido, por lo que ella no podía zafarse de nuestro querido personaje.

Hola hola ¡! Je..dijo el elfo..quizás no vuelas porque no deseas hacerlo. Tonterías! Dijo el hada..desaparece de mi vista o te hago desaparecer con mi magia. Pero los elfos son inmunes a la magia de las hadas, y este no tenía ningún temor.

Vaaaamos..reconoce al menos que necesitas ayuda.

En ese momento, ella se paró en seco. Tenía demasiada soberbia como para reconocer que era cierto, pero la hizo recapacitar.

No puedo volar!! Y comenzó a llorar.

Venga..no llores, primero debes de encontrar la manera de hacer que tus alitas funcionen, a veces la respuesta a nuestras dudas están dentro de nosotros, y abrir la caja de nuestro corazón conlleva el riesgo de aceptar la verdad. Vamos ¡! Ven conmigo a mi casa, te invito a una taza de leche con galletas ( todos los elfos saben que a las hadas les encantan las galletas con leche)

La idea la pareció fantástica !..vamos..dijo limpiándose las lagrimas de sus sonrosadas mejillas. La caseta del elfo no estaba lejos, cerca de un viejo roble. El olor a tomillo y flores silvestres era embriagador.

Entraron en la casa, y allí estaba el señor topo, intimo amigo de nuestro querido elfo. El viejo topo era muy sabio, aunque un poco ciego.

hada-negra

Cuando el topo vio al hada, este bajo la cabeza en señal de reverencia y saludo. Pronto los tres estaban deleitándose con leche y montones de galletas. El elfo puso al corriente al señor topo del problema de nuestra hada. Al momento el topo dijo:

Hummm..no puedes volar. Volar es importante, aunque no lo es todo. Tu vida esta rodeada de magia y poder, pero utilizas una parte. Crees que siempre tendrás el poder de volar y la magia de hacer cuanto deseas, pero tu corazón piensa que no es así. Has dejado de lado tu magia..la de compartir tus experiencias , la de volar al lado de quienes te han ayudado. Te has acostumbrado a olvidar parte de tu vida, y con ello, la posibilidad de volar a cambio de la seguridad de tu entorno de flores y árboles, olvidándote también del cielo azul, el sol y las estrellas.

Las palabras del topo eran duras, pero reales. Hada bajo la cabeza y comenzó a sollozar en silencio.

Todo cuanto decía era cierto, aunque extremadamente duro. En su corta vida, había conocido muchas experiencias, disfrutó y fue muy feliz, pero en la medida que creció, se afianzó en ella misma, olvidando parte de sus experiencias en su propio beneficio. Pero..dijo..no es así como yo lo veo, yo miro solo por y para mi, y debo hacerlo para ser feliz. En ese momento elfo y topo la miraban serios y tristes. ¿En serio crees que dejar de lado todo cuanto te hizo volar mas alto es lo correcto? La preguntaron..

Ella no contestó. Se limitó a levantarse y darse la vuelta, mirando hacia la salida y dirigiéndose a paso lento, alejándose de sus nuevos amigos. Ahora anochecía, y de nuevo sola, sentada bajo una seta roja y negra pensaba en lo que la había pasado. Estaba muy cansada, por lo que se durmió.

Al despertar, se encontró en una enorme tela de araña, y no podía despegarse. La cruel araña del bosque la había capturado en su profundo sueño. En ese momento pensó que todo la salía mal. No podía volar, además estaba a punto de ser devorada por la terrible araña. Araña se acercó y la dijo..¨hay infeliz, no puedes volar porque tu mundo vuela a tu alrededor y no vuelas tu alrededor de tu mundo¨. Aquellas palabras le provocaron un terrible dolor de cabeza, no entendía nada, solo pensaba en su casa, su familia, todo lo demás le daba igual.  Y volar..volver a volar, y olvidar todas las que para ella eran bobadas, todos los consejos y amigos que había dejado por el camino

Por un momento pesó que era el objetivo de un terrible hechizo y que debido a ello no podía hacer funcionar sus alitas. En ese terrible momento apareció en escena un viejo conocido..aquel sapo del que se reía y bromeaba en sus juegos. Con su lengua atrapó a la horrenda araña y la engulló..y de un salto rompió la tela que la tenía prisionera.

Ella limpiándose la pegajosa tela de araña, lo miró sin saber que decir. No digas nada, comentó el sapo..crooooak…tu te reíste de mi en el pasado, no me importa, yo pienso que todos somos energía, quizás algún dia me devuelvas el favor, piensa que tienes una segunda oportunidad. Encauza tu vida y extiende tus alas, cierra los ojos y desea con fuerza lo que mas quieres. Hada apretó los puños..y mirando al cielo, con los ojos rojos de ira maldijo su destino.

Sapo se alejó sin saber porque. Hada estaba de nuevo sola. En ese momento un gnomo la agarró de la mano y agarrándose a un águila comenzó a ascender y ascender… Noooooooooooo…gritó ella, presa de pánico…voy a morir..no puedo volar…tengo que conseguirlo..tengo que pensar en algo que me haga reaccionar..tengo que poder..

Volaba mas y mas alto…y ella cerraba los ojos.

Gnomo en ese momento ordenó a águila que la soltara y esta lo hizo. Según se precipaba al vacío intentaba mover sus alitas, pero estas no respondían. Según caía se empezó a acordar de elfo..topo..sapo..hasta del gnomo..a todos cuanto no había hecho caso, y de repente a pocos metros del suelo sus alas comenzaron a moverse..primero torpemente..después mas rápido..hasta volar a ras del suelo contra el que se iba a estrellar.

Con su corazón latiendo a mil por hora comprendió el sentido de la vida y el como todo lo que nos rodea influye en ti aunque creas que eres de piedra. Se posó sobre un lirio y comenzó a llorar.

 

 

 

 

La calle 33.

La historia que voy a contar puede llegar muy dentro de tu alma, es mas, léela con pasión y disfruta de sus personajes.

La calle 33 del barrio de la vieja ciudad de Chicago estaba situada cerca de donde había ocurrido todo. Aun se podía oler el intenso aroma de la pólvora que recorría la calle impregnándola y haciendo que el ambiente estuviera mas cargado de lo habitual.

Ocurrió que un joven salió a pasear, nada importante, solo comprar el periódico al chico de la esquina, no dio tres pasos cuando se topó con una banda peligrosa de gansters que en su afán por dominar la ciudad se batían tiroteándose contra el viejo capo Manzini. El joven se ocultó tras una boca de incendios, estaba en medio de una guerra de bandas. Una bala perdida le atravesó el corazón y cayó desplomado en el suelo en medio de un gran charco de sangre. Aquello fue una masacre..pero solo uno era inocente, el pobre chico que se encontró con la fría muerte sin tener culpa de nada.

Harry era un detective que llevaba años patrullando esas viejas calles. Aquel dantesco cuadro de muertos no le produjo la mas mínima sensación, eran los días de la ley seca, y cada semana los gansters y sus ametralladoras thomsom del calibre 30 hacían agujeros en todo aquel que se opusiera a su ley.

Mientras observaba los rostros que allí se encontraban, carentes de vida, empezó a señalar apartando su sombrero de su frente..:

¨Hummm..dijo..jonny el orejas..danni el gordo…harpo el ñapas..todos estos son gansters..Pero y este??¨

Allí había alguien que no encajaba con la calaña del lugar..Alguien puro. Da igual..dijo, mientras escupía tabaco en el suelo, llevaros los cadáveres a la morge, mañana me espera mucho papeleo. Un viejo camión ambulancia cargo los cuerpos y se marchó mientras la sirena aullaba entre la calle impregnada de muerte y dolor.

Al día siguiente, una joven de bonito y rebelde cabello rizado salía arreglada de su casa al taller donde trabajaba su hermana.

No estaba lejos, pero tenía que pasar por la calle 33, la calle de los crímenes. Aun la policía con su viejo uniforme gris estaba sacando pistas del lugar..Aunque sabían quien había sido. Ella se paró en la esquina de la 32 y observó aquello. Sostenía con nervios un bolso en su mano. Noto una brisa extraña, y eso que hacia mucho calor. En su cuello, algo le decía que tenía a alguien detrás.

Hola!! ..ella se giró sobresaltada..allí estaba un joven de agradable sonrisa. Su aspecto era saludable..pero extraño.

Ella le dijo.:

¨Quien eres?¨

Me llamo earl y vivo aquí al lado..no te había visto antes..

Bueno..yo también vivo cerca..en ese momento ella se fijo en sus ojos..y en sus manos, profundas y surcadas de experiencia. Ejemmm..dijo..me llamo Pure..

Bonito nombre..te apetece venir conmigo a tomar un café?

Ella no esperaba esa pregunta, pero una fuerza extraña le hizo contestar que si. Aunque algo no encajaba, mientras ella hablaba con el, la gente la miraba como si estuviera loca, aunque a ella no la importó, siempre había sido muy espontánea.

Caminaron juntos hasta la cafetería del tren de la calle 32. Entraron, y ella se pidió un café americano.

¨Y tú..que tomas?¨

El dijo ..lo mismo, sin dejar de mirar su cabello, su sonrisa. Ella pidió otro café, y la camarera extrañada y sin preguntar le puso otro al lado del que aun estaba caliente en la barra.

Jamás vi una chica con una sonrisa tan especial ,dijo Earl. Ella se ruborizó por un instante. Su presencia la hacía olvidar que era una chica difícil de enamorar, la vida había sido dura para ella, y sus relaciones poco agradables. Por un momento en sus brillantes ojos verdes se pudo ver lagrimas de nostalgia y dolor.

La chica había tenido pareja, pero ahora no quería estar con nadie. Los hombres que había conocido eran simples y solo buscaban sexo, este hombre era distinto, la entendía, comprendía todo cuanto ella pensaba, y por alguna razón extraña, se sentía como si lo conociera desde hacía mucho tiempo.

Viendo a Earl, se sentía protegida y feliz a su lado. Su sola presencia era paz y su optimismo contagioso .Eran imanes que apenas podían separarse.,

Tomo su café..pero observó que Earl no lo hacía.

¨No tomas tu café?¨ Le dijo Pure extrañada, al ver que se estaba quedando frío en la barra del bar.

Humm..no puedo hacerlo..algo me ha hecho volver, yo ya no estaba en este mundo y aparecí a tu lado..

En ese momento la taza se cayó al suelo..y una lagrima corrió por su mejilla, era el..el chico que había sido asesinado y que los periódicos anunciaban.

Pure , dijo Earl..el sentimiento es a veces tan fuerte que te puede hacer volver de la muerte, y acercando sus labios a los suyos la besó..cuando ella abrió los ojos, el había desaparecido, y por alguna razón que desconocía, se sentía en paz y con lagrimas en los ojos.