El poder de la naturaleza.

Acurrucada en aquel árbol, observando desde lo lejos un gran trozo de madera, inerte, sin vida aparente, pero con la experiencia de haber sido parte de un gran tronco que muy posiblemente fuera milenario, así estaba Laural , una joven que cansada del ruido de la gran ciudad se escapaba al silencio del campo , a escuchar como el viento susurraba entre las hojas y la hierba y ver como su perro jugaba persiguiendo a los pájaros que lo sobrevolaban retándolo a atraparlos. Ese tronco de un fuerte color caoba, tenía unas vetas que hacían de el un lienzo de laSigue leyendo «El poder de la naturaleza.»