El árbol de Jenny.

Cada mañana, al amanecer, cuando el sol aún está asomando por la montaña y el rocío baña con su pureza las finas hojas de la hierba y los pétalos de las pocas flores que el invierno ha dejado, puedo ver desde mi pequeña ventana ese árbol grande y frondoso donde Jenny está sentada al ladoSigue leyendo «El árbol de Jenny.»

La cárcel del alma.

Cuentan que hubo una joven que no paraba de llorar, lloraba mucho, tanto que no se la podía escuchar por el llanto y el dolor. Lo mas lo curioso es que ninguna lágrima salía de sus ojos, pero lloraba, lloraba por dentro, y cuando quería articular palabras estas se quedaban atrapadas entre sus labios, prisionerasSigue leyendo «La cárcel del alma.»

Tras las rejas.

Un fuerte golpe en la cabeza fue lo último que recordaba, además de su vista nublada según se precipitaba al suelo. Ahora sus ojos se acostumbraban a la oscuridad de aquella celda con una pequeña ventana de gruesas rejas oxidadas. La humedad era intensa, tanto que notaba como sus músculos se entumecían con solo sentirla. Frotó sus parpados ySigue leyendo «Tras las rejas.»