El mascarón de proa.

Apenas podía abrir los ojos. Quemados por la sal y sol en mitad del mar lo único que le separaba de la muerte era un pequeño trozo de madera vieja. Ya había perdido la noción de cuanto tiempo llevaba a la deriva  puede que mas de 4 o 5 días , demasiados para un cuerpo que ya no podía mantenerseSigue leyendo «El mascarón de proa.»