Sniper y corazón.

Llovía a cantaros. Hacía solo unas horas que le había enterrado y allí seguía, observando empapada por la lluvia la fría lápida. Era de noche, y ya nadie estaba en aquel triste cementerio. Aun con lagrimas en los ojos, recordaba su piel, su sonrisa, su energía .todo, pero ahora era nada, solo tierra y un mármol frío en la noche húmeda. Se dioSigue leyendo «Sniper y corazón.»

Aventura en Argentina.

Había llegado al borde de aquella carretera en su viejo Jeep militar. Cuando se lo compró a aquel campesino por unos pesos no sabía la de satisfacciones que le iba a dar en la ruta sin planificar.  Sentado en él  recordaba como al verlo no se había podido resistir, dejando su viejo Chevi y lanzándose a laSigue leyendo «Aventura en Argentina.»