Reflexiones del sentido.

En sus manos un puñado de tierra. Lentamente la iba dejando caer en el suelo de donde la había recogido, como si de un reloj de arena se tratase, los pequeños granos mezclados con piedras y briznas de hierbas volaban antes de tocar el suelo. Cuando cayó el último granito, tomó otro puñado e hizoSigue leyendo «Reflexiones del sentido.»

El mascarón de proa.

Apenas podía abrir los ojos. Quemados por la sal y sol en mitad del mar lo único que le separaba de la muerte era un pequeño trozo de madera vieja. Ya había perdido la noción de cuanto tiempo llevaba a la deriva  puede que mas de 4 o 5 días , demasiados para un cuerpo que ya no podía mantenerseSigue leyendo «El mascarón de proa.»