La sonrisa perdida.

Un día te levantas y descubres un rostro al que le falta la sonrisa, ayer estaba ahí , no de una manera permanente , pero si aparecía de manera intermitente . Aquella sonrisa era un fiel reflejo de recuerdos, de momentos , de cosquillas en el alma , de suspiros , de sueños convertidos enSigue leyendo “La sonrisa perdida.”

Hundir tu barco.

Hoy el océano está tranquilo , sereno , el agua refleja la intensidad del cielo con un azul que parece un lienzo . Todo está sereno , en paz , mientras disfrutas balanceándote en tu pequeño barco mecido por el leve oleaje , apenas imperceptible, inapreciable pero a la vez embriagador convirtiéndose en un dulceSigue leyendo “Hundir tu barco.”

Descubriendo .

La vida se basa en descubrir , en abrir los ojos cada mañana y esperar sentir que el viento sopla de manera diferente a como lo hacía ayer , pensar que no siempre vamos a recibir el mismo día en un bucle interminable que nos haga aborrecer la sensación de estar vivos . Descubrí queSigue leyendo “Descubriendo .”

Asco

Estamos recluidos desde hace mucho tiempo, escondidos de un enemigo invisible que es capaz de destrozar lo más importante que tenemos , la vida. Nos levantamos cada mañana y miramos desde la misma ventana que ayer , observando el cielo , buscando señales que nos iluminen el camino , ese sendero lleno de zarzas ySigue leyendo “Asco”

El síndrome de Estocolmo.

El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía. Esta es la definición que podemosSigue leyendo “El síndrome de Estocolmo.”

La prisión de las verdades.

Dicen que somos esclavos de aquello que nos atormenta, que no nos deja dormir , prisioneros del pasado , y lo que es peor , de los miedos que aparecen en tu vida invitados por ti , dejando la puerta abierta de par en par para que entren sin llamar . No nos gusta reconocerSigue leyendo “La prisión de las verdades.”